Mostrando entradas con la etiqueta fragmentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fragmentos. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de diciembre de 2014

Porque yo no lloraba

-¿Vas a hablar o no vas a hablar? -me dijeron.
-No tengo nada que decir.
-Desnudenlá.

Me dieron picana en la boca hasta aflojarme los dientes. Y aquí, y aquí, y aquí. Pero en la bañera es mucho peor. La electricidad en el agua es mucho peor. ¿Sabés? Nunca más pude nadar por abajo del agua. No puedo soportar la falta de aire abajo del agua.

Me arrancaron la capucha.

-Los muchachos dicen que estás muy buena -dijo el jefe- y yo voy a hacerles el gusto.

Entró un tipo y se desnudó. Se me tiró encima y me empezó a forcejear. Yo miraba lo que pasaba, como si fuera otra. En la radio, me acuerdo, estaba cantando Palito Ortega. Y le dije:
-Vos sos un pobre tipo. No podés ni siquiera por la fuerza.

Me pegó varias trompadas.
Vino otro. Era un gordo grandote. Se sacó la camisa escocesa y la camiseta.

-Parece que estás arisca. Conmigo no te vas a hacer la viva.

Terminó de desvestirse y se me tiró encima. Me mordía el cuello y los pechos. Yo estaba muy lejos. Sentía un aliento helado que me salía por los poros.

Entonces vino el jefe, hecho una furia. Me revolcó por el piso a las patadas. Se me sentó encima y me hundió el caño del revólver entre las piernas.

Después me llamó puta porque yo no lloraba.




Días y noches de amor y de guerra, Eduardo Galeano

martes, 5 de noviembre de 2013

Todo lo que es eterno, tiene que ser profundo



Era la medianoche, en junio, tibia, bruna.
Yo estaba bajo un rayo de la mística luna,
Que de su blanco disco como un encantamiento
Vertía sobre el valle un vapor soñoliento.
Dormitaba en las tumbas el romero fragante,
Y al lago se inclinaba el lirio agonizante,
Y envueltas en la niebla en el ropaje acuoso,
Las ruinas descansaban en vetusto reposo.
¡Mirad! También el lago semejante al Leteo,
Dormita entre las sombras con lento cabeceo,
Y del sopor consciente despertarse no quiere
Para el mundo que en torno lánguidamente
muere

Duerme toda belleza y ved dónde reposa
Irene, dulcemente, en calma deleitosa.
Con la ventana abierta a los cielos serenos,
De claros luminares y de misterios llenos.
¡Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Por qué está tu ventana, así, en la noche abierta?
Los aires juguetones desde el bosque frondoso,
Risueños y lascivos en tropel rumoroso
Inundan tu aposento y agitan la cortina
Del lecho en que tu hermosa cabeza se reclina,
Sobre los bellos ojos de copiosas pestañas,
Tras los que el alma duerme en regiones extrañas,
Como fantasmas tétricos, por el sueño y los muros
Se deslizan las sombras de perfiles oscuros.
Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Cuál es, di, de tu ensueño el poderoso encanto?
Debes de haber venido de los lejanos mares
A este jardín hermoso de troncos seculares.
Extraños son, mujer, tu palidez, tu traje,
Y de tus largas trenzas el flotante homenaje;
Pero aún es más extraño el silencio solemne
En que envuelves tu sueño misterioso y perenne.

La dama gentil duerme. ¡Que duerman para el mundo!
Todo lo que es eterno tiene que ser profundo.
El cielo lo ha amparado bajo su dulce manto,
Trocando este aposento por otro que es más santo,
Y por otro más triste, el lecho en que reposa.
Yo le ruego al Señor, que con mano piadosa,
La deje descansar con sueño no turbado,
Mientras que los difuntos desfilan por su lado.
Ella duerme, amor mío. ¡Oh!, mi alma le desea
Que así como es eterno, profundo el sueño sea;
Que los viles gusanos se arrastren suavemente
En torno de sus manos y en torno de su frente;
Que en la lejana selva, sombría y centenaria,
Le alcen una alta tumba tranquila y solitaria
Donde flotan al viento, altivos y triunfales,
De su ilustre familia los paños funerales;
Una lejana tumba, a cuya puerta fuerte
Piedras tiró, de niña, sin temor a la muerte,
Y a cuyo duro bronce no arrancará más sones,
Ni los fúnebres ecos de tan tristes mansiones
¡Qué triste imaginarse pobre hija del pecado.
Que el sonido fatídico a la puerta arrancado,
Y que quizá con gozo resonara en tu oído,
de la muerte terrífica era el triste gemido!



"La Durmiente", Edgar Allan Poe

martes, 6 de agosto de 2013

Los cuentos...

Los cuentos, como las canciones, sólo existen mientras son escuchados.

Neil Gaiman

viernes, 26 de julio de 2013

Todo hombre sabio...

Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.


"Crónica del Asesino de Reyes: Día 2. El temor de un hombre sabio", Patrick Rothfuss

lunes, 22 de julio de 2013

Va a incendiar su mundo

Amo ese péndulo entre la mujer huracán que escandaliza portales
y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche.
Su trazado en semicírculo marca el ritmo de mis deseos como versos,
mis erecciones a deshora, y niega el breve tiempo de los mortales.

Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina,
que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas,
que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco.
Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira.

Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas,
en los pechos, las joyas  gemelas de la corona de la más plebeya dinastía,
tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la  vida.

Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía,
porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila.
Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas.

A veces siento
la sucia tentación de enjaular sus maravillas.
Pero aunque pudiera ,
no lo haría:
ella es libre, feliz,
y un poco mía.

Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.






"Ella es, por eso estoy", Carlos Salem

martes, 2 de julio de 2013

La flor destilada

Las horas que gentiles compusieron
tal visión para encanto de los ojos,
sus tiranos serán cuando destruyan
una belleza de suprema gracia:
porque el tiempo incansable, en torvo invierno,
muda al verano que en su seno arruina;
la savia hiela y el follaje esparce
y a la hermosura agosta entre la nieve.

Si no quedara la estival esencia,
en muros de cristal cautivo líquido,
la belleza y su fruto morirían
sin dejar ni el recuerdo de su forma.

Mas la flor destilada, hasta en invierno,
su ornato pierde y en perfume vive. 


Sonetos: V, William Shakespeare

sábado, 29 de junio de 2013

Esa es mi vida...

Esa es mi vida, cazar ideas,
soñar despierto y casi siempre hablar dormido,
y de vez en cuando,
cuando estoy de suerte,
hablar contigo.


Edel Juárez

jueves, 20 de junio de 2013

Para nutrir la luz

De los hermosos el retoño ansiamos
para que su rosal no muera nunca,
pues cuando el tiempo su esplendor marchite
guardará su memoria su heredero.
Pero tú, que tus propios ojos amas,
para nutrir la luz, tu esencia quemas
y hambre produces en donde hay hartura,
demasiado cruel y hostil contigo.

Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
pregón de la radiante primavera,
sepultas tu poder en el capullo,
dulce egoísta que malgasta ahorrando.

Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
ávidos, lo que es suyo no devoren. 



"Sonetos: I", William Shakespeare

domingo, 16 de junio de 2013

Los Nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadie la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 
Los nadie: los hijos de los nadies, los dueños de nada. 
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 
Que no son, aunque sean. 
Que no hablan idiomas, sino dialectos. 
Que no profesan religiones, sino supersticiones. 
Que no hacen arte, sino artesanía. 
Que no practican cultura, sino folklore. 
Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 
Que no tienen cara, sino brazos. 
Que no tienen nombre, sino número. 
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano




*Nota: estos versos fueron versionados por el grupo cántabro Los Nadie, ya disueltos.

viernes, 7 de junio de 2013

Noche en vela

"Pasamos la noche en vela, bajo techos diferentes, en distintos barrios, escuchando llover la misma lluvia. Y descubrimos que no podíamos dormir separados."


Eduardo Galeano

domingo, 26 de mayo de 2013

Está muerto

     — ¿Por qué no te buscas un trabajo decente?
— No hay ningún trabajo decente. Si un escritor abandona la creación, está muerto.
— ¡Oh, vamos, Karl! Hay millones de personas en el mundo que no trabajan en la creación. ¿Quieres decir que están muertas?
— Sí.



Karl Bukowski, 
"No puedes escribir una historia de amor".






viernes, 10 de mayo de 2013

No sé quién es esa persona

-No estoy segura de que te puedas fiar mucho de eso.
Él volvió a recostarse en la silla.
-¿Y de qué me puedo fiar? Aparte de ti, por supuesto.
-¿De fiar? ¿Es así como me consideras? -preguntó con fingida indignación-. Eso no es muy romántico.
Una sombra cruzó el rostro de Simon.
-Clary...
-¿Qué? ¿Qué sucede? -Le cogió la mano-. Ése es tu tono de malas noticias.
Él apartó la mirada-
-No sé si son malas noticias o no.
-Las noticias, os son buenas o son malas -repuso ella-. Sólo dime que estás bien.
-Estoy bien -afirmó él-. Pero... no creo que debamos volver a vernos.
Clary estuvo a punto de caerse de la tumbona.
-¿No quieres que sigamos siendo amigos?
-Clary...
-¿Es por los demonios? ¿Porque acabaste convertido en vampiro por mi culpa? -Su voz se alzaba más y más-. Sé que todo ha sido una locura, pero puedo mantenerte alejado de todo eso. Puedo...
Simon hizo un gesto de dolor.
-Empiezas a sonar como un delfín, ¿lo sabes? Par -dijo. Clary calló-. Todavía quiero que seamos amigos -explicó él-. Es de lo otro de lo que no estoy tan seguro.
-¿Lo otro?
Él empezó a ruborizarse. Ella no habría  pensado nunca que los vampiros pudieran ruborizarse. Resultaba sorprendente el contraste con su piel pálida.
-Lo de novia-novio.
Clary permaneció en silencio durante  un largo rato, buscando las palabras.
-Al menos no dijiste <<lo de besarnos>> -dijo finalmente-. Temía que fueses a llamarlo así.
Él bajó la mirada hacia las manos de ambos, que descansaban entrelazadas sobre la tumbona de plástico. Los dedos de ella se veían pequeños en comparación con los de él, pero por primera vez la piel de la muchacha tenía un tono más oscuro que la suya. Pasó el pulgar distraídamente sobre los nudillos de Clary.
-Nunca lo hubiera llamado así.
-Pensaba que esto era lo que querías -dijo ella-. Creía que habías dicho que...
Simon alzó los ojos para mirarla a través de las oscuras pestañas.
-¿Que te amaba? Te amo. Pero eso no es todo.
-¿Es por Maia? -Los dientes le habían empezado a castañetear, únicamente en parte debido al frío-. ¿Te gusta?
Simon vaciló.
-No. Quiero decir, sí, me gusta, pero no del modo al que te refieres. Es sólo que cuando estoy con ella... sé lo que es tener a alguien a quien le gusto de ese modo. Y no es como contigo.
-Pero no la amas...
-A lo mejor algún día.
-A lo mejor yo podría  amarte algún día.
-Si algún día lo haces -repuso él-, ven y dímelo. Ya sabes donde encontrarme.
Los dientes de Clary castañeteaban con más fuerza ahora.
-No puedo perderte, Simon. No puedo.
-Jamás lo harás. No te estoy abandonando. Pero prefiero tener lo que tenemos, que es real, y auténtico e importante, que tenerte fingiendo otra cosa. Cuando estoy contigo quiero saber que estoy con la auténtica tú, la auténtica Clary.
Ella apoyó la cabeza contra la de él, cerrando los ojos. Todavía le sentía como Simon, a pesar de todo; todavía olía como él, como su detergente.
-Igual no sé quién es esa persona.
-Pero yo sí lo sé.


"Ciudad de Ceniza", 
Cassandra Clare



domingo, 17 de marzo de 2013

Las Puertas del Infierno

Antes de mí ninguna cosa fue creada,
sólo las eternas, y yo eternamente duro.
¡Perded toda esperanza los que aquí entráis!



Inferno, Dante

jueves, 28 de febrero de 2013

Quién Fuera (Corazón)

Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
Quien fuera Alí Baba,
quién fuera el mítico Simbad,
quién fuera un poderoso sortilegio,
quién fuera encantador.

Estoy buscando una escafandra
al pie del mar de los delirios.
Quién fuera Jacques Custeau,
quién fuera Nemo, el capitán,
quién fuera el batiscafo de tu abismo,
quién fuera explorador.

Corazón, corazón oscuro.
Corazón, corazón con muros.
Corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga herido de dudas de amor.

Estoy buscando una melodía
para saber como llamarte.
Quién fuera ruiseñor,
quién fuera Lenon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque,
quién fuera tu trovador.


Corazón, corazón oscuro.
Corazón, corazón con muros.
Corazón que se esconde,
corazón que está dónde,
corazón en fuga herido de dudas de amor.


Silvio Rodríguez