viernes, 8 de noviembre de 2013

Tu verso más fiero

¿Recuerdas cuando estar cubiertos de tinta era el más placentero orgasmo? Íbamos escribiendo despacio, a ritmo de violín y teclado.

Y a cinco minutos de morir en el olvido, sólo pido un té helado y una mirada con sabor a menta fresca; algo que me haga sentir la chispa de la vida entre mis gastadas manos.

A punto de desfallecer en esa bruma, te digo: dedícame tu verso más fiero. Regálame la armadura de palabras más fuerte que haya para ganar esta batalla.

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