lunes, 11 de marzo de 2013

Sin Cola de Pez

Soy una sirena sin cola de pez que pervive buceando desnuda en tu memoria. Una ninfa que salió de las aguas para ser tuya y darte la inmortalidad de su memoria. Fui un hada que surcaba los parajes de tus sueños y las alas de seda acariciando tu mar de saliva. Soy un ángel que por mucho que lo rechaces, te cubre con sus plumas blancas y por ti expondría su glorioso cuerpo a cualquier peligro que te aceche. He tenido la fuerza de titanes y centauros, y al verte llegar malherido a mi pecho, te he recogido como a un pájaro recién caído del nido. He sido tu más verídica musa. Y ahora tu corazón moribundo, le oigo suplicar en voz baja -para que no le oigas- mis besos de náyade, besos que sabían a miel y sidra. Y mi pecho te reclama, te grita que no apartes la vista de él, que intentes unirle y arreglarlo, repararlo, te suplica que no te vayas. Pero te estás cegando a verlo. Yo soy y seré la única que sepa aliviar tus penas. Soy y seré la única capaz de arreglar todos tus males; yo soy tu solución, tu chica clave. Los mejores cuentos deben de contarse más de una vez.








Sobre la ilustración
Ilustración: A la Caza del Monstruo Marino, de Victoria Francés. El Corazón de Arlene, 2008.

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