domingo, 10 de marzo de 2013

To Rachel Evans Way

Desde siempre me has conocido, cariño. Siempre he estado ahí, en tus sueños. Sólo en el momento más duro me he dignado a aparecer, a hacerme real: en la dura transición de pasar a ser una niña buena e inocente a ser una mujer de armas tomar. A veces me hago transparente como el agua porque no me necesitas, pero cuando yo veo a esos ojos verdes llorar, estar tristes, me vuelvo de colores para arroparte y susurrarte un “todo va a ir bien”. Rubia, sabes que voy a seguir aquí, para lo que sea. Sabes tan bien como yo que la vida no es fácil, tú sabes mi historia mejor que nadie. Tú has hecho lo mismo por mí. Y ahora que ya tengo alas, que sé partir, volar por mí misma… Puedo irme. Pero hay cosas, gente como tú, que me ha demostrado lo especial que es, y que por ellos me voy a quedar aquí, ayudando con lo que haga falta. Voy a seguir aquí, rubia. Y eso ya lo sabes.

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