jueves, 14 de marzo de 2013

Los Bailes de las Conciencias

Mac-mac. Claquean los problemas contra el suelo de madera. Yo, cogiéndome las rodillas y mi columna como una espada contra la pared, mientras su baile me rodea, me clava en la piel. Baila, baila, baila, que el compás lo marco yo; el pulso de la música lo dicta mi corazón medio suicida. Las bocanadas de aire que doy son el do-re-mi-fa y mis lágrimas dibujan en los pentagramas los sol-la-si-re'-do. Qué triste música para alegres oídos que se han cosido los labios para no curarme con besos y palabras. Cae mi cuerpo hueco, silenciando todo baile que resuene en cualquier conciencia.

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