martes, 12 de marzo de 2013

Decadencia: Excalibur

El cuerpo está cubierto por la roca, son mis ojos los que ahí vigilan el empedrado camino. Y llegas tú con tu Excalibur, rompiendo ese incómodo ataúd. Pero el frío y la lluvia ya se han colado en mi cuerpo, convirtiendo mis huesos en óxido y polvo del hierro.Otro desgarramiento en mi pecho, el cuerpo ya no resiste más. Son tus palabras, mis balas incrustadas; el esqueleto y sus huesos ya están destrozados, son piezas metálicas cubiertas de coágulos de sangre. Voy arrastrando las cadenas de mi alma en pena por la vieja carretera, bebiendo copazos de ginebra para soportar esta vida tan perra. Aprieto los dientes hasta que brota sangre de mi boca. He roto las cuentas de mi rosario, no hay salvación para este cerebro malgastado, cayendo al abismo y su fondo sin escafandra, mapa ni tesoro. Rayo con una cuchilla sobre los viejos metales de mi coraza, queriendo hacer reventar tus tímpanos. El alma ya está hecha pedazos, ha sido cortada por las ilusiones para transformarla en cuero y seda. Mi cuerpo ha sufrido la purga de tus versos desconsoladores. Mas estoy siendo poseída por algún tipo de brujería, algún tipo de magia diabólica que me obliga a quemar mi propia piel. Estoy enfermando, estoy muriendo, estoy en estado de decadencia por tus besos. Otra jeringuilla más que me inyecto, con ese preciado líquido tuyo que intentará calmarme. Exhalo los malos recuerdos que tengo de ti con mis cigarros. Grito de dolor, se me abre la espalda y mi columna metálica sale a relucir; de mi pecho surge el alma hecha trizas trepando por un sauce, creando lirios, azucenas y flores de lis, trepa hacia el cielo abierto, a algún lugar al que poder huir. Ni tú ni tu Excalibur podrán esta vez salvarnos.

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