jueves, 14 de febrero de 2013

Otro Campo Minado Llamado Amor (Parte IV): Anocheceres de dolor

Entre el empedrado,
otra noche solitaria, descanso.
Abro mi brújula y miro,
ya no estás aquí dormido.

Ese aparato marca mis latidos,
no me dice si te das por vencido.
Sé que huyes en busca de aliados,
no me preocupa, pronto serás traicionado.

Te concedo esta apacible tregua,
solamente podrás alejarte una legua.

El dolor supura mi pecho,
recuerda tus "ya no te quiero".
Ya no afloran con el recuerdo mis lágrimas,
no son un arma para ganar batallas.

Pensamiento único y gélido:
Meterte una bala entre los sesos.

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