jueves, 14 de febrero de 2013

No quiero un príncipe

El cristal de mis tacones se rompió cuando me dijiste que ya no era tu princesa por no ser azul la sangre de mis venas. Yo soy como el rock&roll de los 70, como Marilyn Monroe en los 50: fresca, hermosa, casi adictiva. No quiero más falsos príncipes de cuento, sólo quiero a un hombre con chupa de cuero que me ame tanto como al rockabilly, que me deje ser su diosa del Olimpo, su musa. 


Que no me de rosas, que sólo pido que me deje las bragas rotas.

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