viernes, 15 de febrero de 2013

807 Km

Estas montañas redondeadas que nos separan, me recuerdan a la suave forma de tus pechos. Las infinitas pecas que te cubren son las estrellas oscuras que empapan mis noches blancas en tu piel. Y esos ojos, tras todo lo que han llorado, esos ojos castaños y felinos, muestran bondad y dulzura hacia mi persona. Vivimos de punta a punta, pero, aunque nunca nos hayamos visto, sé que recorrerme esos 807 km que nos distancian, me los haría todos los días por verte unos segundos. 

Pero ahora sólo puedo callarme lo que siento, sufrir a distancia y desear que desees seguir conociéndome.

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