lunes, 14 de enero de 2013

A Suicide's Word

A veces juro que no sé quién soy. Mi cabeza va y viene entre varios mundos diferentes durante horas y minutos. A veces me repito a mí misma que tengo que dejar de hacer esos viajes astrales, pues molestan a la gente incluso cuando no intento atravesarles mentalmente.

Ahora mismo siento odio hacia mi  persona y tengo motivos de sobra para ello. No sé confiar en los que me importan. Hay algo que me impide hacerlo, supongo que sea el miedo o el dolor, o incluso, ambas cosas. 

Tengo pareja, amigos, familiares... y en el fondo, me siento sola, siento que no estoy unida a ellos. No sé muy bien en quién confío, a quién le cuento mis cosas y mis problemas. No sé quien es la persona que me dice que todo irá bien y que no me preocupe, que le doy demasiadas vueltas a las cosas.

Llevo meses metida en una depresión continua de varios meses, pero fingir ante los demás se me da genial. Necesito algo de los viejos tiempos que me de un poco de felicidad, pero probablemente no haya nada que me permita dar marcha atrás. Me aferro al pasado con mis afiladas uñas, pero aún así, el pasado no vuelve. 

Quizás esto quiera decir que ya es hora de despertar, de dejar de ser una niña y darse cuenta de que esto es la realidad. De que hay que luchar por tener lo que quieres, de que ya es hora de decidir quién soy y encarar los problemas que se me echan encima, atrapándome como telarañas. Es hora de empezar a confiar y a proteger a mi gente en vez de seguir haciéndoles más daño.

Es hora de despertar y de ser una mujer de armas tomar. Es hora de ser una adulta que intenta ser feliz, de ser una chica que no va a quedarse con más injusticias.
Despierta, es hora de crecer.

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