miércoles, 19 de diciembre de 2012

Réquiem Para Sufridos Huesos

Las campanas tañen fuerte
Haciendo resonar el camino de la muerte.
Baila conmigo, hermosa,
Que esta noche no podré hacerte mi esposa.

Observo que nuestro amor infinito
Ya no existe, sangra como vino tinto.
Que las lágrimas de este cuerpo desalado
Arden, se filtran en mis huesos quebrados.

El dolor ya estás alojado
En mi pecho ahuecado.

Este es mi réquiem,
Que sea recitado angelicalmente
Tras mi violación post-mortem,
Porque si no al cielo no llegaré, seguramente.

Porque en la tierra se clavarán mis huesos
Y pedirán al cielo, clamarán, descanso eterno;
Estoy tan moribunda que mis ojos son ya hielos.

Pero este maldito corazón empedrado
Sufre por ti y tus errores, le haces daño, no puede latir.
Está agotado, exhausto, sólo te quiere desarmado.
No quiere más daños, sólo pide las caricias de tus besos oír.
Y mi cuerpo duerme, muere, porque el corazón queda apagado.

Otro réquiem para una mujer sufrida, rota, nuclear.

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