viernes, 14 de diciembre de 2012

Dime, lobo feroz...


Y salgo a la calle, y me doy cuenta, de lo que has hecho.
Y sales a la calle y tu cuerpo pide, pero no puedo confiar en ti.
Y salgo a la calle, y necesito algo, pero, a lo hecho, pecho.
Y sales a la calle, y te das cuenta de que has perdido todo lo que te di.

Durante todo aquel tiempo fui,
Durante todo aquel tiempo, tú, rapaz.
Durante todo aquel tiempo, huí,
Sin pensar ni importar todo lo que viví.
Durante todo aquel tiempo, tú, capaz,
Capaz de mirarme y hacerme temblar.

Me vas a encontrar por las mismas callejas, perdida,
Voy a seguir como siempre, escondida,
Para que no me encuentres, para que no me arranques las tripas,
Me voy a esconder entre pétalos de hielo para seguir viva.

Y siento arrancado el cerebro,
Pesado, como si estuviese muerto,
Exactamente igual de espeso
Y gris como el cemento

Y bien, lobo feroz… ¿todavía soy tu caperucita roja?


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